16 de Julio. Discernir para responder: una jornada para escuchar los sentires comunes del Espíritu
- 16 jul
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Actualizado: 23 jul
Iniciamos la jornada con el rezo de Laudes y la Eucaristía junto a Mons. Joan-Enric Vives i Sicília, obispo emérito, quien nos acompaña en estos días de Capítulo.
Durante la mañana, religiosas y laicos trabajamos personalmente y en grupos el documento capitular, desde la metodología de la Conversación en el Espíritu.
El camino nos invitó a juzgar, discernir e interpretar nuestra realidad como Familia Carismática, para proyectar respuestas concretas a la misión.
Por la tarde, en Asamblea Capitular, compartimos resonancias y comenzamos a delinear los sentires comunes que el Espíritu va despertando entre nosotros.
Cuarto día del XXVI Capítulo General
Iniciamos esta nueva jornada del XXVI Capítulo General reunidos en oración, poniendo el día en manos de Dios y disponiendo el corazón para seguir escuchando lo que el Espíritu va suscitando en este tiempo de gracia para la Familia Janeriana.
La mañana comenzó con el rezo de Laudes y la celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Joan-Enric Vives i Sicília, obispo emérito, quien nos acompaña durante estos días de Capítulo. Su presencia cercana nos ayuda a vivir este camino con hondura eclesial, en comunión y apertura a la voluntad de Dios.
Una mañana de trabajo profundo
Después de la oración, religiosas y laicos iniciamos un tiempo de trabajo personal, para acercarnos nuevamente al documento capitular. Luego, compartimos en grupos lo reflexionado, siguiendo la metodología de la Conversación en el Espíritu.
El trabajo se centró especialmente en el segundo y tercer momento del documento: juzgar, discernir e interpretar nuestra realidad actual, para poder avanzar hacia el momento de actuar, proyectar y responder a los desafíos que hoy nos presentan el mundo, la Iglesia y la misión.
El tema de fondo que siguió iluminando la jornada fue la Familia Carismática. Desde esta clave, fuimos reconociendo llamadas, preguntas y desafíos que nos invitan a vivir el carisma janeriano con mayor profundidad, comunión y corresponsabilidad.
Discernir la realidad para proyectar la misión
El trabajo de la mañana permitió mirar la realidad con honestidad y esperanza. No se trató solo de analizar situaciones, sino de dejarnos interpelar por ellas, buscando descubrir qué nos está pidiendo Dios hoy como Familia Janeriana.
Laicos y religiosas compartimos intuiciones, resonancias y búsquedas desde la diversidad de vocaciones, experiencias y lugares de misión. En cada grupo se fue haciendo visible el deseo de seguir caminando juntos, no delante ni detrás, sino unos con otros, atentos a la voz de Dios que también llega a través del hermano.
Tarde de Asamblea Capitular
Por la tarde, nos reunimos en Asamblea Capitular. Fue un espacio para poner en común las resonancias surgidas durante el trabajo de la mañana y comenzar a delinear esos sentires comunes que el Espíritu va despertando entre nosotros.
La Asamblea permitió escuchar lo que se fue gestando en los grupos, acoger la riqueza de las distintas miradas y seguir dando forma comunitaria a aquello que sentimos como llamada para la misión.
En este camino, religiosas y laicos continuamos aprendiendo a discernir juntos, reconociendo que el carisma se fortalece cuando cada voz encuentra lugar, cuando las diferencias se viven como riqueza y cuando la misión se proyecta desde la comunión.
Bajo el amparo de María
En el día de la Virgen del Carmen, finalizamos la jornada poniéndonos bajo el amparo de María. A ella le confiamos este camino capitular y el deseo profundo de seguir escuchando juntos la voz del Espíritu.
Que María, mujer disponible y peregrina de la fe, nos acompañe en este caminar sinodal, nos ayude a permanecer abiertos a la voluntad de Dios y nos enseñe a responder con un corazón sencillo, fraterno y misionero.
Un corazón disponible para la misión
La jornada nos deja una certeza: discernir no es solo pensar el futuro, sino abrir el corazón para responder con fidelidad, audacia y esperanza.
Seguimos caminando como Familia Carismática, dejándonos conducir por el Espíritu para que el carisma janeriano siga siendo vida, servicio y respuesta concreta allí donde más se necesita.
Discernir para responder, con un solo corazón para la misión


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